Elementos de los Bomberos Voluntarios de Tamuín protagonizaron recientemente una historia que refleja el lado más humano de su labor, luego de auxiliar a un menor que se encontraba en estado crítico de salud.
De acuerdo con lo relatado por la corporación, el servicio no solo implicó la aplicación de conocimientos médicos durante un traslado de emergencia, sino también el acompañamiento emocional que resultó clave para estabilizar al pequeño paciente.
Los hechos ocurrieron cuando paramédicos atendieron a un niño que presentaba una crisis nerviosa y requería ser trasladado de urgencia a un hospital en Ciudad Valles. Durante el trayecto, los rescatistas hicieron esfuerzos constantes para mantenerlo consciente y tranquilo.
Con la intención de distraerlo y brindarle calma, los socorristas entablaron conversación con el menor, identificado como Fernando, y le preguntaron sobre uno de sus mayores deseos. El niño respondió con entusiasmo que siempre había querido tener una resortera para salir a jugar.
Ante ello, uno de los paramédicos le prometió conseguirle el objeto, a cambio de que permaneciera despierto y colaborara durante el traslado. Esta acción ayudó a que el menor se relajara y lograra mantenerse consciente hasta su llegada al hospital, donde fue estabilizado.
Días después, los integrantes de la corporación cumplieron su palabra al entregarle la resortera, celebrando además que el niño ya se encuentra fuera de peligro.
Los Bomberos Voluntarios destacaron que su labor va más allá de la atención de emergencias, ya que implica actuar con empatía, respeto y compromiso hacia cada persona atendida. Asimismo, subrayaron que detrás de cada servicio existe una historia y una familia, lo que los motiva a continuar brindando una atención cercana y humana.






