La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación rechaza clases virtuales en San Luis Potosí

El gobierno Estatal de San Luis Potosí vuelve a proponer el regreso a clases virtuales como medida emergente para evitar cualquier problema sanitario entre la comunidad escolar. Sin embargo, lejos de ser vista como una solución viable, esta propuesta ha desatado el rechazo de sectores del magisterio potosino, particularmente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que acusa a las autoridades educativas de evadir su responsabilidad constitucional con la educación pública.

“No es el calor el problema, es la negligencia”, aseguran docentes inconformes, quienes señalan la falta de acciones concretas para dignificar las escuelas, dotarlas de ventilación, sombra, agua potable y espacios seguros para niñas, niños y adolescentes.

Desde la CNTE y diversas voces del magisterio se cuestiona que no se ha invertido tanto en infraestructura a pesar de que hay muchos programas sociales “las obras son urgentes para enfrentar la crisis climática en las aulas”.

Isael Villa de la CNTE, comenta que en el Artículo 3º de la Constitución Mexicana establece que es obligación del Estado garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad. Sin embargo, los docentes denuncian que esa responsabilidad ha sido sustituida por una estrategia que prioriza la imagen política por encima del bienestar estudiantil.

“Se trata de una simulación institucional: no hay ventiladores, no hay inversión, no hay voluntad. Lo que sí hay es una intención de disfrazar el abandono con un falso cuidado hacia los alumnos”.

El regreso a clases virtuales, planteado por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (SEGE), no contempla que la mayoría del alumnado carece de acceso equitativo a tecnología, conectividad o acompañamiento educativo en casa. Para el magisterio disidente, esta opción reproduce desigualdades y desconecta aún más a los estudiantes del proceso formativo.

“Las clases a distancia no son solución: son un parche. Lo que necesitan los niños es escuela real, interacción, juego, guía y comunidad. No pantallas que reproducen carencias”, advierten.

Uno de los señalamientos más severos apunta al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), acusado de ser cómplice por omisión. “Ya no representa al magisterio, obedece intereses políticos y guarda silencio ante la precariedad de las condiciones escolares”.

Dentro del propio gremio persiste una fractura: mientras algunos maestros alzan la voz, otros eligen la indiferencia o el confort de los días sin clases, sin denunciar formalmente, sin exigir mejoras, sin organizarse.

“Somos un magisterio que se indigna en redes, pero calla en los espacios donde se decide el futuro de la educación”.

La Coordinadora señala que las aulas son el último espacio de contención social, convivencia y formación ciudadana. Cerrarlas sin haber intentado mejorarlas no es una medida preventiva, es una forma de traición al derecho a la educación “el verdadero golpe de calor no está en el termómetro, está en la simulación del poder, la corrupción populista y la apatía de quienes deberían defender la educación pública”.

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Redacción
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