Salud privada se consolida como alternativa ante saturación del sistema público en San Luis Potosí

El crecimiento de hospitales, clínicas y consultorios privados en San Luis Potosí responde a la creciente demanda de atención médica que enfrenta el sistema público, señalaron especialistas del sector, quienes subrayaron que ambos esquemas funcionan de manera complementaria y no como competencia directa.

La presidenta del Colegio de la Profesión Médica del Estado, María Elvia Torres Mata, explicó que la expansión de la medicina privada surge como una alternativa para atender a una población que requiere servicios con mayor rapidez, especialmente ante la saturación de instituciones públicas.

De acuerdo con datos de la Comisión Estatal de Protección Contra Riesgos Sanitarios (Coepris), en la entidad existen 47 hospitales y clínicas privadas, además de numerosos consultorios, incluidos aquellos anexos a farmacias, que han ganado preferencia por la inmediatez en la atención y sus costos accesibles.

Aunque los hospitales públicos cuentan con la capacidad para realizar procedimientos de alta especialidad, como cirugías complejas o cateterismos, la alta demanda genera tiempos prolongados de espera. Esta situación ha llevado a que pacientes, cuando cuentan con los recursos, opten por servicios privados para agilizar su atención.

En la capital potosina operan al menos cinco hospitales privados con infraestructura para atender emergencias y realizar procedimientos de alta complejidad, además de diversas clínicas y centros de cirugía ambulatoria que han incrementado su presencia en los últimos años.

Especialistas indicaron que el crecimiento del sector privado también se debe a su capacidad de respuesta, ya que permite resolver emergencias con mayor rapidez y programar cirugías sin demoras prolongadas, a diferencia de lo que ocurre en el sistema público, donde las listas de espera pueden extenderse durante semanas o meses debido a la prioridad de casos urgentes.

No obstante, se reiteró que la medicina privada no sustituye a la pública. Existe una segmentación clara entre quienes acceden a servicios privados, ya sea por elección o mediante seguros médicos, y quienes dependen de instituciones como el IMSS o el ISSSTE. En este sentido, el sector privado funciona como un apoyo que contribuye a reducir la carga de trabajo en hospitales públicos.

Los consultorios anexos a farmacias también desempeñan un papel relevante al atender padecimientos comunes y fungir como primer filtro para determinar si un paciente requiere atención especializada.

En cuanto a costos, se detalló que la atención en hospitales privados puede representar un gasto significativo. Una estancia hospitalaria oscila entre cinco y siete mil pesos diarios, mientras que en terapia intensiva puede alcanzar hasta 40 mil pesos por día. Las cirugías, por su parte, pueden variar desde 60 mil hasta más de 200 mil pesos, dependiendo de su complejidad.

A pesar de ello, muchos pacientes consideran que el costo se justifica por la rapidez en la atención, la disponibilidad de especialistas y el acceso inmediato a estudios y tratamientos.

Las autoridades sanitarias mantienen la supervisión de estos servicios a través de la Coepris, que verifica el cumplimiento de la normatividad, licencias de funcionamiento, certificación del personal y condiciones de infraestructura.

Por su parte, representantes de hospitales privados señalaron que, en muchos casos, los pacientes recurren a estos servicios no por preferencia, sino por necesidad, ante los largos tiempos de espera en instituciones públicas. Asimismo, reconocieron el esfuerzo del personal del sector público, aunque advirtieron que las limitaciones de insumos y recursos dificultan una atención oportuna.

Finalmente, especialistas coincidieron en que una de las principales fortalezas de la medicina privada es el tiempo que los médicos pueden dedicar a cada paciente, lo que permite ofrecer una atención más personalizada.

Compartir
Redacción
Redacción