En San Luis Potosí se enciende el ambiente festivo con el inicio del maratón Guadalupe–Reyes

Este 12 de diciembre arranca de manera simbólica uno de los rituales más pintorescos y arraigados en México: el Maratón Guadalupe–Reyes, una tradición no oficial pero profundamente cultural que cada año se vive con entusiasmo en todo el país, y que en San Luis Potosí adquiere un sello muy particular.

El maratón no tiene ninguna relación con el deporte, pero sí requiere resistencia. Se trata de un periodo festivo que inicia el 12 de diciembre y concluye el 6 de enero con la llegada de los Reyes Magos, extendiéndose en algunos hogares hasta el 2 de febrero, cuando se pagan los tamales del Día de la Candelaria.

En estas semanas, la vida social y familiar del país se transforma. En la capital potosina y en municipios como Soledad, Matehuala, Rioverde y Ciudad Valles, las calles se llenan de procesiones, posadas, pastorelas, antojitos y reuniones que parecen no tener descanso.

Aunque su origen no está documentado oficialmente, el concepto de Maratón Guadalupe–Reyes comenzó a popularizarse en las décadas de los ochenta y noventa, derivado de la concentración de celebraciones religiosas y festivas.

Con el tiempo, se convirtió en un fenómeno social reconocido, una expresión humorística que refleja la identidad mexicana ante la convivencia y la fiesta.

En San Luis Potosí, el espíritu del maratón se manifiesta en múltiples expresiones: peregrinaciones, posadas coloniales del Centro Histórico, mercados llenos de ponche, buñuelos, piñatas y colación, y la llegada de familias al Jardín Hidalgo o la Calzada de Guadalupe.

En la Zona Huasteca, la tradición se mezcla con expresiones culturales locales, donde altares, danzas y gastronomía se suman a la temporada.

El maratón también tiene su lado reflexivo, pues representa un periodo de unión familiar y para algunos, la oportunidad de reconectar con raíces religiosas. Para muchos más, es una forma de mantener vivas costumbres que han pasado de generación en generación.

Con la llegada del 12 de diciembre, el estado se prepara para una estela de celebraciones que marcan el cierre e inicio de ciclo.

Entre el aroma a canela del ponche, el eco de las posadas y la emoción de la rosca de Reyes, el Maratón Guadalupe–Reyes se confirma como uno de los periodos más vibrantes del calendario mexicano.

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